El pequeño comercio pide recuperar unas rebajas reguladas ante la pérdida de sentido de la campaña
Confecomerç considera que la liberalización de descuentos ha vaciado de contenido las rebajas tradicionales y reclama cambios para proteger al comercio de proximidad.
La campaña de rebajas de invierno de 2026 arranca con expectativas moderadas para el pequeño comercio valenciano y con una reflexión de fondo que el sector viene repitiendo desde hace años: las rebajas ya no son lo que eran. Así lo advierte Confecomerç, la patronal que agrupa al comercio, los servicios y los autónomos de la Comunitat Valenciana, que considera que la actual normativa ha desvirtuado por completo este periodo clave para las ventas.
Según la organización empresarial, la liberalización de las rebajas y la proliferación de promociones y descuentos durante todo el año han provocado una pérdida de identidad de una campaña que antes era claramente reconocible para el consumidor. Cuando los precios rebajados se convierten en una constante, las rebajas dejan de ser un momento diferenciado y pierden su capacidad de atraer consumo.
Presión sobre márgenes y rentabilidad
Desde Confecomerç alertan de que esta dinámica tiene un impacto directo en la rentabilidad del pequeño comercio. La presión permanente sobre los precios obliga a trabajar con márgenes cada vez más ajustados, dificulta la planificación de compras y stock y pone en riesgo la viabilidad de muchos establecimientos.
La patronal sostiene que esta situación no solo perjudica a los comerciantes, sino también a los propios consumidores. La confusión sobre precios reales, fechas y descuentos efectivos genera desconfianza y banaliza el valor del producto, restando transparencia al proceso de compra.
Expectativas moderadas para las rebajas de invierno
Pese a este contexto, el comercio de proximidad afronta la campaña con cierto optimismo. Confecomerç estima que las ventas podrían crecer ligeramente respecto al año anterior, con un gasto medio por cliente en torno a los 80 euros. La entidad prevé que las rebajas se concentren de forma intensa durante las dos o tres primeras semanas, impulsadas por el efecto llamada de los primeros días.
La climatología también puede jugar un papel relevante. Un invierno más frío favorece el consumo en sectores como el equipamiento personal y del hogar, aunque el sector sigue condicionado por la evolución del poder adquisitivo de las familias.
Rebajas con criterio y consumo responsable
Para el presidente de Confecomerç, Rafael Torres, las rebajas no deberían convertirse en una simple carrera por el precio. Defiende que el comercio de proximidad ofrece una forma de comprar basada en la información, la transparencia y la responsabilidad, valores que van más allá del momento de pago.
La patronal resume esta filosofía bajo el concepto de “El Buen Comprar”, que en periodo de rebajas implica apostar por precios claros, valorar el trato cercano y tener en cuenta el impacto social y económico de cada compra. En este sentido, recuerdan que cada euro gastado en el comercio local contribuye a mantener empleo y actividad en pueblos y ciudades.
Un balance navideño desigual
En paralelo, Confecomerç hace un balance desigual de la reciente campaña de Navidad. Las bajas temperaturas favorecieron las ventas en determinados sectores, pero la lluvia persistente y el mal tiempo en fechas clave, especialmente en Reyes, redujeron notablemente la afluencia a los comercios físicos.
A ello se suma una tendencia estructural ya consolidada: una parte creciente del gasto familiar se destina al ocio, los espectáculos, el deporte y el bienestar, en detrimento del consumo tradicional. Este escenario explica que, pese a existir actividad, muchos comercios hayan cerrado la campaña navideña con sensaciones dispares.
Ante este contexto, el pequeño comercio reclama una revisión de la normativa de rebajas que permita recuperar un periodo regulado, reconocible y útil tanto para comerciantes como para consumidores.
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