Las reuniones familiares de Navidad y Reyes dejan, en algunos casos, algo más que sobremesas largas. Después de las fiestas se disparan las consultas en notarías de personas que se plantean desheredar a hijos, hijas u otros familiares tras conflictos surgidos durante esos encuentros, según confirman profesionales del sector.
El “efecto Navidad” llega a las notarías
Notarios y oficiales de notaría coinciden en que enero es un mes especialmente sensible. Las discusiones acumuladas durante las celebraciones, viejos reproches o rupturas de relación llevan a muchas personas a preguntar si pueden excluir a un familiar de la herencia.
“Después de las comidas y cenas navideñas hay mal ambiente en algunas familias y la gente viene a informarse sobre las causas para desheredar”, explican desde una notaría. Una realidad que también se percibe en la calle: hay quien afirma que ocurre “más a menudo de lo que parece”, mientras otros consideran que, pese a los enfados, “la herencia suele quedarse como está”.
No siempre es legal desheredar
Los expertos recuerdan que no todas las situaciones permiten desheredar legalmente. En casos de personas sin descendientes ni ascendientes —por ejemplo, solteros sin hijos ni padres vivos—, la ley ofrece libertad casi total para decidir el destino del patrimonio.
El problema aparece cuando se pretende desheredar de padres a hijos. En estos supuestos, la legislación exige causas muy concretas y demostrables, como maltrato físico o psicológico, abandono familiar grave o una falta de relación continuada y acreditada.
Un paso que suele acabar en los tribunales
En la práctica, muchos desheredamientos terminan impugnados judicialmente. Los herederos recurren la decisión y el proceso puede alargarse durante años, con costes económicos y emocionales elevados. En no pocos casos, los jueces acaban reconociendo el derecho a heredar.
Por eso, los profesionales recomiendan alternativas menos conflictivas. Una de las más habituales es respetar la legítima —la parte mínima que la ley reserva a determinados herederos— y disponer libremente del resto, en lugar de desheredar por completo.
Pensarlo bien antes de firmar
Si finalmente se opta por desheredar, los expertos insisten en que debe quedar muy bien documentado en el testamento: especificar la causa legal, identificar claramente a la persona afectada y contar con pruebas suficientes.
El consejo general es claro: meditarlo con calma. Las decisiones tomadas en caliente tras un conflicto familiar pueden convertirse, con el tiempo, en largos litigios que complican aún más una herencia ya marcada por el enfrentamiento.