España ha comenzado el año con una fotografía laboral que invita a la cautela. Enero ha vuelto a mostrar su cara más dura: el paro registrado ha aumentado y la afiliación a la Seguridad Social ha caído con fuerza, dibujando un escenario que impacta directamente en el bolsillo de millones de familias.

Según los datos oficiales del Ministerio de Trabajo y Economía Social, el número de personas inscritas en las oficinas de empleo se situó en más de dos millones cuatrocientas treinta y nueve mil personas, lo que supone un aumento mensual superior al uno por ciento. Traducido a la calle: más de treinta mil personas se sumaron al desempleo en solo un mes.
El paro sube en enero, aunque el balance anual sigue siendo mejor
El aumento del paro en enero no es nuevo. Históricamente, el primer mes del año concentra el final de contratos vinculados a la campaña navideña, especialmente en comercio, hostelería y servicios. Sin embargo, el dato vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: el mercado laboral español sigue siendo extremadamente sensible al calendario.
Eso sí, en comparación con enero del año pasado, el paro ha bajado en más de ciento sesenta mil personas. Es un descenso relevante, pero que no logra ocultar la volatilidad estructural del empleo en España.

La tendencia interanual es positiva, pero el mes a mes sigue mostrando un mercado laboral frágil y muy dependiente de sectores estacionales.
Menos afiliados y un aviso claro a la economía real
Más preocupante aún es el dato de afiliación a la Seguridad Social. En enero se registró una caída de más de un uno por ciento en el número de cotizantes, dejando el total de afiliados en algo más de veintiún millones y medio.
Esto significa menos personas cotizando, menos ingresos para el sistema y una señal clara de enfriamiento en la creación de empleo. Aunque el balance anual sigue siendo positivo, la pérdida mensual vuelve a reflejar una economía que arranca el año sin tracción suficiente.
Para el ciudadano medio, este dato se traduce en una realidad muy concreta: más competencia por cada puesto de trabajo y mayor incertidumbre laboral en los primeros meses del año.
La brecha de género sigue marcando el mercado laboral
El paro sigue teniendo rostro femenino. En enero, cerca de un millón y medio de mujeres se encontraban desempleadas, frente a algo menos de un millón de hombres. Aunque el desempleo ha bajado en términos interanuales tanto para hombres como para mujeres, la brecha persiste.
Además, el aumento mensual del paro femenino fue claramente superior al masculino, lo que vuelve a evidenciar que las mujeres siguen siendo más vulnerables a los ajustes de empleo en los momentos de desaceleración.
Comunitat Valenciana: una de las regiones más afectadas
Por comunidades autónomas, la Comunitat Valenciana se sitúa entre las regiones con mayor número de personas desempleadas, superando las doscientas noventa mil. Solo Andalucía y Cataluña registran cifras más altas.
Este dato tiene una lectura clara: territorios con fuerte peso del turismo, los servicios y el empleo temporal sufren con mayor intensidad los vaivenes del calendario laboral.
Contratación: menos contratos y más precariedad encubierta
La contratación también ofrece señales mixtas. Aunque los contratos indefinidos mantienen un peso elevado desde la reforma laboral, una parte significativa corresponde a modalidades como los fijos discontinuos o el tiempo parcial.
En la práctica, esto significa que muchos trabajadores figuran como indefinidos, pero alternan periodos de empleo y de inactividad, una realidad que no siempre se refleja con claridad en las estadísticas del paro.
El mensaje de fondo: empleo más resistente, pero no más sólido
Los datos de enero no hablan de un colapso del empleo, pero sí lanzan un mensaje claro: el mercado laboral español ha mejorado en volumen, pero no ha resuelto sus problemas estructurales.
La dependencia del empleo estacional, la elevada rotación, la brecha de género y la fragilidad de muchos contratos siguen condicionando la estabilidad económica de millones de hogares.
Para quienes buscan trabajo, enero vuelve a ser sinónimo de cuesta arriba. Para la economía, una llamada de atención: el empleo resiste, pero sigue sin blindarse.