El decreto ómnibus cae y abre un agujero económico en 2026: pensiones, alquiler y ayudas en el aire

29 enero, 2026

La política ha vuelto a colarse directamente en el bolsillo de millones de personas. El rechazo del llamado decreto ómnibus en el Congreso ha provocado un efecto dominó que afecta a pensiones, vivienda, suministros básicos y deducciones fiscales justo al inicio de 2026.

Lo que parecía un trámite legislativo más se ha convertido en un problema real para pensionistas, familias vulnerables y hogares que dependen de ayudas clave para llegar a fin de mes.

Qué es un decreto ómnibus y por qué genera tanta polémica

Un decreto ómnibus es una fórmula legal que permite al Gobierno agrupar medidas muy distintas en un solo texto y someterlas a una única votación. Es rápido, pero arriesgado: si una parte no convence, todo el paquete cae.

Eso es exactamente lo que ha ocurrido. El Ejecutivo de Pedro Sánchez llevó al Congreso un decreto con medidas sociales, económicas y fiscales. La oposición —PP, Vox y Junts— votó en contra y el texto fue derogado en bloque.

Resultado: ninguna de esas medidas sigue vigente si no se aprueban de nuevo por separado.

Las pensiones, en riesgo a partir de febrero

Uno de los puntos más sensibles es la revalorización de las pensiones del 2,7 % ligada al IPC. Aunque los jubilados ya han cobrado enero con la subida aplicada, el problema llega ahora.

Si el Gobierno no aprueba una norma urgente, la subida podría desaparecer en las próximas nóminas, obligando a recalcular los pagos. En la práctica, miles de pensionistas podrían ver reducidos sus ingresos mensuales en cuestión de semanas.

Vivienda: adiós al freno a los desahucios

La caída del decreto también elimina la moratoria que impedía los desahucios de personas vulnerables sin alternativa habitacional. Es uno de los puntos que más fricciones ha generado políticamente, pero su efecto económico es directo:

  • Familias sin red de apoyo
  • Pequeños propietarios con impagos
  • Alquileres en conflicto legal

Todo queda ahora en un vacío normativo que puede traducirse en más procesos judiciales y mayor inseguridad residencial.

Luz, agua y gas: vuelve el fantasma del corte de suministros

Otra consecuencia silenciosa, pero grave, es la desaparición de la prohibición de cortar suministros básicos a hogares en situación de pobreza energética.

Durante los últimos años, esta protección evitaba que miles de familias se quedaran sin luz o calefacción. Sin el decreto, las comercializadoras recuperan esa posibilidad, justo en un contexto de precios aún elevados.

Menos ayudas fiscales para quien invierte en su vivienda

El rechazo parlamentario también tumba varias deducciones fiscales que estaban en vigor:

  • Deducción del 15 % en el IRPF por la compra de vehículos eléctricos
  • Incentivos por obras de eficiencia energética en viviendas
  • Exenciones ligadas a rehabilitación y ahorro energético

Para muchos hogares, estas ayudas eran decisivas para dar el paso. Ahora, desaparecen de un día para otro.

El transporte se salva… por ahora

No todo ha caído. Las ayudas al transporte público sí han salido adelante gracias a una votación separada. Esto garantiza:

  • Descuentos del 50 % en abonos
  • Gratuidad en Cercanías y Media Distancia

Eso sí, la medida solo está asegurada durante el primer semestre de 2026.

Qué puede pasar ahora: febrero será clave

El Gobierno tiene poco margen y dos opciones claras:

  1. Trocear las medidas y negociar una a una (pensiones, vivienda, energía)
  2. Presentar un nuevo decreto más limitado, eliminando los puntos más conflictivos

Lo que está claro es que febrero será decisivo. Si no hay acuerdo, el impacto económico no será teórico: se notará directamente en las cuentas de millones de hogares.

Por qué este bloqueo sí afecta a tu dinero

Más allá del ruido político, el mensaje es claro:
cuando un decreto ómnibus cae, no caen titulares, caen ingresos, ayudas y protecciones.

Pensiones que pueden bajar, alquileres sin red de seguridad, recibos de luz sin escudo y menos incentivos para ahorrar o invertir. Todo eso ya no es futuro: es 2026 llamando a la puerta.

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