El nuevo ultralujo ya no se mide en espacio, sino en tiempo
Tiempo, bienestar y propósito: así redefine el lujo la élite global de cara a 2026.
Redacción | 01/01/2026
El concepto de ultralujo atraviesa una redefinición profunda de cara a 2026, dejando atrás la acumulación de bienes para centrarse en la gestión consciente del tiempo. Para los viajeros de elevado patrimonio, el nuevo símbolo de estatus es disponer de minutos protegidos, experiencias sin fricción y bienestar medible, en un ecosistema donde lujo, salud, privacidad y sostenibilidad convergen.
El ultralujo ya no se define por metros cuadrados, activos inmobiliarios o bienes exclusivos. El valor se desplaza hacia el tiempo disponible, la coherencia vital y el propósito. Esta transformación responde a una nueva mentalidad entre los grandes patrimonios, que priorizan experiencias que aporten bienestar real y eficiencia vital.
Los datos respaldan este giro. El Wealth Report 2024 de Knight Frank sitúa en más de 600.000 el número de personas con patrimonios superiores a 30 millones de dólares en 2023. En paralelo, Bain & Company estima el gasto global en lujo en casi 1,5 billones de euros, con un crecimiento claro en viajes, hospitalidad, bienestar y gastronomía, frente a una moderación del consumo de bienes personales.
Viajar menos veces, pero más tiempo
El viaje de lujo se consolida como uno de los principales vehículos para “ganar tiempo”. El Consejo Mundial de Viajes y Turismo recuerda que el turismo representa el 10% del PIB mundial y genera más de 350 millones de empleos. Dentro de este ecosistema, el segmento del viaje de lujo ya concentra 2,5 billones de dólares, con previsiones que lo acercan a los 4,8 billones en la próxima década.
La tendencia es clara: los clientes de alto patrimonio apuestan por viajes más largos, con menor rotación y mayor profundidad, integrando conocimiento, bienestar y privacidad. Como resume Cayetana Vela Sánchez-Merlo, socia de Luxurycomm, el lujo deja de medirse en metros cuadrados para hacerlo en minutos de vida bien vividos.
Privacidad, eficiencia y experiencias sin fricción
La protección del tiempo impulsa una demanda creciente de soluciones que eliminen fricciones. Aerolíneas chárter, yates privados y residencias de lujo evolucionan hacia modelos de suscripción, copropiedad y experiencias llave en mano. Los clientes buscan itinerarios que ahorren tiempo y maximicen la privacidad sin renunciar a la autenticidad local.
Esta tendencia incorpora además una nueva capa de responsabilidad. El viajero ultraexclusivo demanda paquetes completos con trazabilidad social y ambiental, consciente de que su forma de viajar también comunica valores.
Bienestar medible: de tendencia a estándar
El bienestar deja de ser un complemento y se convierte en el núcleo del ultralujo. Según el Global Wellness Institute, la economía del bienestar alcanzó los 6,3 billones de dólares en 2023. En el segmento premium, esto se traduce en programas personalizados de medicina preventiva, seguimiento remoto y rutinas diseñadas para optimizar energía y longevidad.
La belleza, la salud y el cuidado personal se integran como una experiencia continua, independientemente del destino, reforzando la idea de coherencia vital como nuevo lujo.
Diseño, sostenibilidad y legado
El diseño acompaña esta transformación como facilitador de tiempo y bienestar. La exclusividad reside hoy en ofrecer silencio, funcionalidad y belleza. De cara a 2026, el ultralujo incorpora criterios de sostenibilidad verificable, impacto social y transparencia.
El producto ganador será aquel capaz de integrar logística impecable, seguridad y narrativas de impacto real. El lujo ya no es solo dónde se duerme, sino poder demostrar que cada viaje suma en salud, legado y contribución al mundo.
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Fuentes: Knight Frank; Bain & Company; WTTC; Global Wellness Institute.