El mercado ha despertado con un sobresalto poco habitual: el oro y la plata, símbolos clásicos de seguridad en tiempos inciertos, han sufrido un batacazo histórico. En apenas tres sesiones, el oro ha llegado a perder cerca del 20% de su valor y la plata se ha desplomado alrededor de un 40%. Una sacudida que ha pillado a muchos inversores a contrapié.
De máximos históricos a caída abrupta en días
Hasta hace nada, el oro vivía un momento dulce. A mediados de la semana pasada marcaba máximos históricos, rozando los 5.600 dólares por onza. Hoy, en cambio, ha llegado a cotizar en torno a los 4.400 dólares. El giro ha sido tan rápido como contundente.
La pregunta es inevitable: ¿qué ha cambiado en tan poco tiempo?
El origen del desplome: menos miedo, menos refugio
Para entender la caída hay que mirar el contexto. El oro suele subir cuando el mundo parece inestable: tensiones geopolíticas, dudas económicas o movimientos imprevisibles en los grandes bancos centrales. Y veníamos precisamente de eso: ruido internacional, incertidumbre política y muchas especulaciones sobre los tipos de interés en Estados Unidos.
En ese escenario, el oro actuó como refugio y atrajo capital… quizá demasiado.
En las últimas semanas se había generado una dinámica claramente especulativa, alimentada además por la debilidad del dólar y la expectativa de cambios en la política monetaria de la Reserva Federal.
El detonante: un giro en las expectativas monetarias
El punto de inflexión llegó cuando se confirmó el perfil del nuevo gobernador del banco central estadounidense: un tecnócrata de corte conservador. El mensaje implícito fue claro para los mercados: menos margen para bajadas agresivas de tipos y una política monetaria más previsible.
Ese cambio de expectativas fue suficiente para pinchar la burbuja que se había formado en el oro. El dinero que había entrado buscando protección salió con la misma rapidez, provocando una corrección violenta.
La plata y otros metales, aún más golpeados
Si el oro ha sorprendido, la plata ha sido directamente demoledora. El viernes firmó la mayor caída diaria de su historia reciente y el ajuste acumulado ya roza el 40%. El efecto dominó se ha extendido también a otros metales como el platino, el paladio o el cobre.
Aun así, los analistas llaman a la calma.
¿Cambio de tendencia o simple corrección?
Pese al impacto del desplome, la mayoría de expertos coinciden en dos ideas clave:
- Estamos ante una corrección fuerte, no necesariamente ante el final del ciclo alcista del oro.
- A pesar de la caída, las subidas acumuladas siguen siendo enormes: alrededor del 40% en el oro y más del 120% en la plata en el último semestre.
En otras palabras, el mercado ha pasado de la euforia al ajuste en tiempo récord, pero el trasfondo no ha cambiado por completo.
Lo que deja claro este episodio
El desplome del oro recuerda una lección incómoda: ni siquiera los valores refugio son inmunes a las burbujas y a la especulación. Cuando el miedo desaparece —o se gestiona mejor—, el refugio deja de serlo.