La vivienda se come el sueldo: por qué cada vez más familias no pueden pagar dónde vivir

21 enero, 2026

Acceder a una vivienda en España se ha convertido en uno de los principales problemas económicos de los hogares. Para una parte creciente de la población, encontrar casa ya no es solo una cuestión de elegir barrio o tamaño, sino de si el salario alcanza para asumir el coste mensual sin poner en riesgo el resto de gastos básicos.

La situación es especialmente crítica en las grandes ciudades y en las zonas más tensionadas, donde el precio de compra y alquiler ha crecido muy por encima de los ingresos familiares.

Cuando la vivienda absorbe casi todo el presupuesto

Una proporción cada vez mayor de familias destina una parte excesiva de sus ingresos a pagar la vivienda. En muchos casos, el esfuerzo económico se acerca o incluso supera el 40 % del presupuesto mensual, un nivel que los expertos consideran insostenible a largo plazo.

Este desequilibrio reduce la capacidad de ahorro, limita el consumo y deja a los hogares en una situación de vulnerabilidad ante cualquier imprevisto, como una subida de tipos de interés o una pérdida de ingresos.

Más demanda, menos opciones asequibles

El problema no se explica solo por el encarecimiento de los precios. Cada año se crean cientos de miles de nuevos hogares, impulsados por el crecimiento demográfico y los cambios en la estructura familiar. Sin embargo, la oferta de vivienda asequible no ha crecido al mismo ritmo.

A este escenario se suma un factor clave: miles de contratos de alquiler firmados en años de precios más bajos están llegando a su fin. En muchos casos, las renovaciones se producen con incrementos muy elevados, lo que expulsa a los inquilinos del mercado o les obliga a asumir rentas difíciles de sostener.

Qué soluciones plantean los expertos

Ante este contexto, diversos especialistas en vivienda coinciden en que es necesario actuar con medidas urgentes y estructurales. Una de las propuestas más recurrentes es prorrogar determinados contratos de alquiler firmados en periodos excepcionales, para evitar subidas bruscas que muchas familias no pueden asumir.

También se plantea una regulación más clara del alquiler de temporada y del uso habitacional, con el objetivo de evitar que estas fórmulas reduzcan aún más la oferta de vivienda destinada a residencia habitual.

La apuesta pendiente por la vivienda social

Otra de las claves señaladas por los expertos es la necesidad de ampliar de forma decidida el parque de vivienda social permanente. España cuenta con un porcentaje muy reducido de vivienda pública en comparación con otros países europeos, lo que limita la capacidad del sistema para ofrecer alternativas asequibles.

Sin una inversión sostenida en este ámbito, el mercado privado seguirá siendo la única opción para la mayoría de los hogares, con precios cada vez más alejados de los salarios reales.

Fiscalidad para frenar la especulación

Entre las medidas más debatidas figura el uso de herramientas fiscales para desincentivar la acumulación de viviendas con fines puramente inversores. El objetivo sería reducir el acaparamiento por parte de grandes tenedores y fondos, y favorecer que las viviendas se destinen a uso residencial.

El mercado inmobiliario mueve cifras muy elevadas y ofrece importantes beneficios, pero su encarecimiento constante ha creado una barrera de entrada casi infranqueable para una parte significativa de la población.

Menos negocio, más derecho a vivir


El debate de fondo va más allá de precios y estadísticas. Se trata de decidir qué papel debe jugar la vivienda en

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