El Gobierno intenta desbloquear la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) para 2026 con una fórmula mixta: más sueldo para el trabajador y incentivos fiscales para las empresas. La propuesta busca cerrar un acuerdo tripartito —Gobierno, sindicatos y patronal— que permita elevar el SMI un 3,1 %, hasta los 1.221 euros brutos en 14 pagas, sin frenar la contratación.
La clave está en una deducción en el impuesto de sociedades para aquellas compañías que contraten o amplíen plantilla pagando salarios por encima del mínimo legal.
Qué propone exactamente el Gobierno
La iniciativa parte del Ministerio de Trabajo y cuenta con el respaldo técnico del Ministerio de Hacienda. El planteamiento es claro: si una empresa sube salarios y crea empleo mejor pagado, pagará menos impuestos.
El incentivo fiscal podría llegar a cubrir hasta el 100 % del coste salarial adicional, siempre que la empresa incremente su plantilla con sueldos por encima del SMI en al menos un 15 %.
Cuánto sube el salario mínimo y cómo afecta al trabajador
La subida planteada eleva el SMI hasta 1.221 euros brutos al mes, una mejora directa para quienes cobran el salario mínimo. Además, el Gobierno mantiene un punto clave para el bolsillo: el SMI seguiría exento de IRPF, por lo que la subida no se perdería en impuestos.
Para el trabajador, esto supone:
- Más ingresos netos
- Mayor protección frente a la inflación
- Un suelo salarial algo más alto
No es un salto enorme, pero sí una mejora consolidable.
Cómo funcionan las deducciones para las empresas
Las deducciones no se aplican automáticamente. Hay condiciones estrictas:
- Empresas de menos de 100 trabajadores:
- Deben contratar al menos un trabajador a tiempo completo durante un año con salario superior al SMI.
- Empresas de más de 100 empleados:
- Incremento mínimo del 1 % de la plantilla, con al menos dos nuevos trabajadores.
La deducción varía según el aumento de plantilla con sueldos por encima del SMI:
- Menos del 5 %: 25 % de la subida del SMI
- Entre 5 % y 10 %: 50 %
- Entre 10 % y 15 %: 75 %
- 15 % o más: hasta el 100 %
Los límites que el trabajador debe conocer
Aunque el planteamiento suena ambicioso, tiene matices importantes:
- Solo pueden acogerse empresas donde los gastos de personal superen el 70 % de los gastos de explotación.
- La plantilla total debe mantenerse o crecer y sostenerse durante dos años.
- Si no se cumplen los requisitos, la empresa deberá devolver la deducción con intereses.
Para el trabajador, esto significa que el beneficio no está garantizado: depende de la situación y estrategia de cada empresa.
El objetivo político: convencer a la patronal
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, busca cerrar un acuerdo tripartito que incluya a la patronal, especialmente a la CEOE.
El mensaje del Ejecutivo es doble:
- El trabajador gana salario
- La empresa gana alivio fiscal
La intención es evitar que la subida del SMI se traduzca en menos contratación o más precariedad.
Qué gana y qué no gana el trabajador
Lo que gana
- Un SMI más alto
- Subida íntegra, sin IRPF
- Más incentivos para que se pague por encima del mínimo
Lo que no gana
- No se garantizan subidas para salarios intermedios
- No se corrige la temporalidad ni la parcialidad
- El beneficio depende de la voluntad empresarial
Conclusión: una subida prudente con letra pequeña
La propuesta mejora el salario mínimo y protege el empleo, pero no transforma el mercado laboral. Para el trabajador, es un paso adelante real, aunque limitado. Para las empresas, un incentivo claro, pero condicionado.
El éxito dependerá de si el acuerdo se firma y, sobre todo, de si las empresas usan las deducciones para crear empleo mejor pagado o se quedan al margen.
Si quieres, puedo:
- hacer una versión más crítica y editorial
- explicarlo con ejemplos reales de nómina
- o compararlo con subidas anteriores del SMI y su efecto real