La vivienda protegida en la Comunitat Valenciana atraviesa una de sus etapas más débiles de las últimas décadas. En los últimos cinco años apenas se han levantado 2.443 viviendas de protección pública, una cifra que contrasta de forma contundente con las más de 15.000 unidades anuales que se alcanzaban en la segunda mitad de los años noventa.
El debate sobre la escasez de VPO ha vuelto a primera línea tras las anomalías detectadas en una adjudicación en Alicante, pero los datos reflejan que el problema va mucho más allá de un caso concreto: la producción de vivienda protegida lleva años en mínimos históricos.
De los máximos históricos al desplome
Según la serie histórica del Ministerio de Vivienda, la Comunitat Valenciana vivió su momento álgido en 1996, cuando se calificaron de forma definitiva 15.798 viviendas protegidas. Un año después, en 1997, la cifra volvió a superar las 15.000 unidades.
Entre 1994 y 2001 se encadenaron ocho ejercicios consecutivos con más de 10.000 VPO anuales, consolidando esta tipología como parte fundamental del mercado residencial.
Sin embargo, a partir de 2002 comenzó un ajuste progresivo. En 2007, justo antes del estallido de la burbuja inmobiliaria, la producción ya se había reducido a 5.317 viviendas, menos de la mitad que en los años de máximos.
La crisis financiera acentuó el desplome:
- 2008: 4.879 viviendas
- 2009: 3.662
- 2013: 575
- 2015: solo 29 viviendas calificadas en todo el año
Ese último dato marcó el mínimo histórico y simboliza el parón casi total de la promoción protegida en la región.
Una recuperación muy limitada
Tras varios ejercicios con cifras testimoniales, la actividad comenzó a repuntar tímidamente:
- 2020: 306 viviendas
- 2021: 485
- 2022: 636
- 2023: 274
- 2024: 742
Aunque el dato de 2024 apunta a cierta recuperación, sigue estando a años luz de las cifras de los noventa. En el acumulado de los últimos cinco ejercicios, el total apenas alcanza 2.443 viviendas protegidas.
El sector privado, principal impulsor
Uno de los cambios más significativos respecto a décadas anteriores es el papel residual de la promoción pública.
En los años noventa, la vivienda protegida estaba fuertemente impulsada por el Estado y las administraciones. Solo en esa década se desarrollaron más de 110.000 viviendas protegidas en la Comunitat Valenciana.
En cambio, en los últimos diez años la administración pública apenas ha promovido 26 viviendas protegidas en la autonomía, frente a más de 3.400 impulsadas por el sector privado.
Entre 2014 y 2021 no se promovió ninguna vivienda protegida pública en la región. En 2022 se construyeron cuatro unidades y en 2024, 22.
La iniciativa privada, por tanto, ha sido el motor casi exclusivo de la escasa VPO desarrollada en los últimos ejercicios.
Emergencia habitacional y falta de oferta
La drástica reducción de vivienda protegida, unida al encarecimiento del suelo y la presión del mercado libre, ha contribuido a la actual tensión residencial. La escasez de oferta asequible deja a muchas familias sin alternativa en un contexto de precios elevados.
Los expertos coinciden en que aumentar progresivamente la promoción de VPO podría ayudar no solo a ampliar el parque público, sino también a aliviar los precios del mercado libre.
La comparación histórica es clara: de las más de 15.000 viviendas anuales de los noventa a poco más de 2.400 en cinco años. Una caída que explica, en buena parte, el actual escenario de emergencia habitacional en la Comunitat Valenciana.