Las grandes navieras como MSC y Maersk suspenden rutas y desvían buques por el cabo de Buena Esperanza. El bloqueo del estrecho de Ormuz provocará retrasos masivos y un encarecimiento de las mercancías en la Comunitat Valenciana.
Redacción | ValenciaNoticias.com Martes, 3 de marzo de 2026
La escalada bélica en Oriente Medio tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán ha provocado un terremoto en el comercio mundial que golpea de lleno a la Comunitat Valenciana. Las principales navieras del mundo, incluyendo a la gigante MSC (con una terminal clave en Valencia) y Maersk, han anunciado la suspensión temporal del paso por el peligroso estrecho de Ormuz y el desvío de sus servicios por rutas mucho más largas.
Esta decisión es especialmente preocupante para el Puerto de Valencia, cuarto puerto más importante de Europa y líder absoluto en contenedores en el Mediterráneo, que ve cómo su conexión vital con Asia y el Golfo Pérsico queda comprometida por tiempo indefinido.
Adiós al Canal de Suez: Rutas más largas y caras
Ante el riesgo de ataques a las tripulaciones, las navieras han ordenado a sus barcos evitar el Mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb, optando por bordear todo el continente africano a través del Cabo de Buena Esperanza. Esta medida implica:
- Retrasos: Los viajes se alargan entre 10 y 15 días más.
- Costes: Un incremento drástico en el precio del combustible y los fletes (transporte por contenedor).
- Desabastecimiento: Posible falta de componentes industriales y productos tecnológicos procedentes de Oriente en las próximas semanas.
El Puerto de Valencia, en alerta máxima
Fuentes del sector logístico valenciano advierten que la parálisis de las reservas de carga internacional por parte de MSC “continuará hasta que la seguridad mejore significativamente”. Todos los buques en ruta han recibido instrucciones de buscar zonas de refugio, lo que ya está provocando un ajuste de calendarios en las terminales del recinto valenciano.
Este bloqueo marítimo, sumado a la alerta por el precio de la gasolina en las gasolineras de la provincia, pone a la economía valenciana en una situación de “tensión máxima” en pleno mes de marzo, coincidiendo con el inicio de las Fallas.